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SEGURIDAD

Las estadísticas no están

El gran punto débil del Gobierno a la hora de referirse al delito es su conocimiento. Nadie sabe en la ciudad de lo que está hablando porque las estadísticas no existen; pero además no existe el análisis del delito. Esa información cualitativa duerme en la Justicia y en los informes de “Inteligencia” que debería confeccionar la Policía.

 por Política Tandil  | 07/08/2012 Descargar nota en PDF

El tema de la inseguridad sigue en el tope de la agenda política porque allí lo mantienen los medios de comunicación.  Las noticias sobre los delitos cotidianos, por menores que sean, cobran relevancia y hasta el hurto de una bicicleta gana hoy un espacio privilegiado en la crónica del desasosiego. 

El Gobierno municipal va detrás, tratando de establecer un delicado equilibrio estratégico.  Por un lado recuerda que la seguridad es materia de la Provincia de Buenos Aires, pero no puede desentenderse del asunto porque la queja social no reconoce de estas abstractas fronteras burocráticas.  Desde el dolor o desde la impotencia ante el bien perdido, los “vecinos” piden respuestas: cambio de leyes, mano dura, medidas ejemplificadoras, control urbano, lo que sea. La libertad institucional frente a la seguridad personal, pasa a un segundo plano.   

Cañuelas fue el ejemplo más reciente.  Los vecinos y las puebladas no saben de jurisdicciones. Y Lunghi tomó nota.  Claro que el hecho lo tomó desprevenido y su reacción no fue quizá la más sensata: se puso en la piel del “vecino”.  Habló de “jóvenes” que “salen a “cazar”, a quien la “vida” no les importa; habló de sociedad “descompuesta” y aconsejó a los vecinos no salir solos ni siquiera para sacar los residuos.  Lunghi habló desde el miedo y no desde la razón, fue más vecino que funcionario y alimentó un temor que de por sí es desmesurado. 

En este marco de reclamos de acciones, el Gobierno salió a comunicar lo que se hace en la materia de seguridad y anunció más inversiones.  La última fue la compra de 100 cámaras de seguridad que se sumarán a la veintena que tiene el Centro de Monitoreo.  Pero el tirón es largo: se comprarán a lo largo de un año y medio.  Mientras tanto, confirmaron que viene funcionando el servicio de Atención a la Víctima, incorporación de personal y tecnología al monitoreo, aporte de combustible y reparación de patrulleros policiales y reuniones periódicas con las autoridades de la Bonaerense afectadas a la ciudad.

El gran punto débil del Gobierno a la hora de referirse al delito es su conocimiento.  Nadie sabe en la ciudad de lo que está hablando porque las estadísticas no existen; pero además no existe el análisis del delito.  Esa información cualitativa duerme en la Justicia y en los informes de “Inteligencia” que debería confeccionar la Policía.   

El famoso “mapa del delito” no es más que un programa informático al que se le cargan denuncias para que las agrupe automáticamente en un mapa de la ciudad macando las zonas más “calientes”.

Y ahí se agota la información.

Autoridades policiales y municipales se han puesto de acuerdo en declarar que prefieren no referirse a las estadísticas para no “ofender” a las víctimas y sus familiares que podrían verse reducidas a “cifras”.   El último en hacerlo hoy fue Matías Civale, responsable de la Secretaría de Gobierno. 

Lo cierto es que no las dan a conocer porque no las tienen.  Y como no las tienen, les cuesta definir el problema.  Y si no definen el problema, actúan a ciegas, respondiendo a la demanda vecinal de “acción” de modalidades y alcances imprecisos.

El resultado es lógico: malgasto presupuestario y manoseo de un problema profundo que debe ser abordado urgentemente antes de que se cobre una vida.

Política Tandil
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