Las fotos del acto de Moyano en Plaza de Mayo hablan más que cualquier columna de opinión cuidadosamente envenenada o perfumada. Caras que hasta hace poco eran mascarones de posturas ideológicas enfrentadas ayer se pasearon juntos, tragando amargo y escupiendo dulce. La incógnita es quien sacará mayor rédito de esa extraña sociedad.